14.8.11

Aprendí que la suma de dos y dos son cuatro, que hay que dar más de lo que se recibe. Que no hay que ilusionarse demasiado. Que la vida es un regalo, y hay que disfrutarlo al máximo. Me enseñaron que el futuro no está escrito, que el universo es infinito y que nosotros somos personas diminutas, casi inexistentes. Aprendí que el tiempo pasa,que las arrugas salen, que los pechos se caen y que la belleza no es lo más importante. Aprendí a no creer en las promesas, a confiar en casi nadie y a contar con los dedos de una mano a quien de verdad siempre estuvo a mi lado.

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